Hostigar, presionar, cobrar: así funciona el Estado cuando crece sin límites
La Trilogía del Leviatán: cómo el Estado pasa de servirte a vivir de ti
Existe una expresión alemana poco conocida que describe con precisión inquietante el comportamiento de los Estados cuando crecen sin control:
Schikanieren. Drangsalieren. Abkassieren | Hostigar. Presionar. Cobrar.
No es una teoría. Es un patrón. Y cuando lo reconoces, ya no puedes dejar de verlo.
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El problema no es el Estado. Es su tamaño
El Estado nace para cumplir funciones concretas: proteger derechos, garantizar seguridad, arbitrar conflictos. Pero cuando crece más allá de eso, ocurre algo predecible: deja de servir al ciudadano… y empieza a necesitarlo. Y cuando una estructura necesita alimentarse, cambia su comportamiento.

El ciclo de la presión (y por qué siempre se repite)
1. Schikanieren – Hostigar
- Normas innecesarias. Trámites interminables. Requisitos cambiantes.
- No es desorden. Es dependencia inducida.
- Cuando todo requiere permiso, quien concede el permiso tiene poder.
2. Drangsalieren – Presionar
- Inspecciones constantes. Control creciente. vigilancia normalizada.
- Se justifica con el “bien común”,pero el resultado es claro: menos autonomía individual.
3. Abkassieren – Cobrar
- Impuestos, tasas, sanciones.
- Después de dificultarte operar y limitar tus opciones,llega la extracción económica.
- No es un accidente. Es la consecuencia lógica del sistema.

El mito más extendido: “el Estado crea riqueza”
Aquí conviene ser preciso para no perder credibilidad:
El Estado no crea riqueza directa como lo hace el mercado, pero sí puede influir en su creación (infraestructura, estabilidad, reglas).
El problema aparece cuando:
- gasta más de lo que la economía produce
- redistribuye sin eficiencia
- penaliza la productividad
En ese punto, deja de ser facilitador… y se convierte en freno.
Cuando el sistema se vuelve insostenible
Un Estado sobredimensionado necesita:
- más impuestos
- más deuda
- más control
Y eso genera un círculo difícil de romper:
más gasto → más presión → menos crecimiento → más dependencia del Estado
¿Existe alternativa? Sí, pero no es cómoda
- Reducir el tamaño del Estado no es un eslogan,es una decisión estructural.
- Se suele hablar de la Staatsquote (gasto público / PIB).
- Propuestas radicales hablan de bajarla al 10%. Eso es debatible.
Pero lo que sí es evidente es esto:
cuanto mayor es el Estado, mayor es el riesgo de abuso → cuanto menor es, más margen tiene el individuo
Qué puede hacer una persona hoy (sin esperar a reformas)
Aquí es donde el artículo gana valor práctico:
- Reducir dependencia: menos subvención, más autonomía
- Diversificar ingresos: no depender de un único sistema
- Aprender normativa básica: entender el sistema reduce su poder sobre ti
- Crear valor real: el mercado sigue siendo el mayor generador de riqueza
- Pensamiento crítico: cuestionar sin caer en dogmas
Conclusión: no es ideología, es equilibrio
El debate no es “Estado sí o no”. El debate real es: ¿cuánto poder debe tener sobre tu vida?
Cuando ese poder crece sin límites, aparecen patrones como: Schikanieren. Drangsalieren. Abkassieren. Y cuando eso ocurre, la libertad deja de ser un derecho…y pasa a ser una concesión.






